Bukele abre las puertas al Comando Sur

Partido de la Clase Trabajadora El Salvador – CORI-CI

CENTAM Guardian 2026, la ofensiva imperialista en América Latina y el papel de El Salvador en la estrategia regional de Washington

El Salvador convertido en plataforma militar de Washington

Mientras millones de trabajadores, campesinos y jóvenes sobreviven entre desempleo, migración forzada, precarización laboral y destrucción de derechos sociales, el gobierno de Nayib Bukele profundiza la subordinación militar y política de El Salvador a los intereses estratégicos del imperialismo estadounidense.

El reciente ejercicio militar multinacional CENTAM Guardian 2026, realizado en El Salvador entre abril y mayo de 2026 bajo coordinación del Comando Sur de Estados Unidos y la Fuerza Armada salvadoreña, constituye una señal de alerta para los pueblos de América Latina.

Según información oficial de la Embajada de Estados Unidos y de la Fuerza Armada de El Salvador, participaron alrededor de 1,100 efectivos militares y civiles provenientes de Estados Unidos, El Salvador, Guatemala, Honduras, Costa Rica, Belice y República Dominicana. Las maniobras incluyeron operaciones urbanas, ejercicios tácticos, despliegues de fuerzas especiales, coordinación aérea y terrestre, simulacros de crisis regionales y operaciones de seguridad conjunta.

Entre las estructuras estadounidenses vinculadas al ejercicio se mencionó la participación y coordinación de USSOUTHCOM (Comando Sur de Estados Unidos) y USSOCSOUTH (Comando de Operaciones Especiales para América Latina y el Caribe).

No estamos frente a simples ejercicios técnicos o humanitarios. Estamos ante un nuevo episodio del fortalecimiento de la arquitectura militar estadounidense en Centroamérica y ante la consolidación de El Salvador como una pieza relevante dentro de la estrategia regional de Washington.

El significado político del CENTAM Guardian 2026

Es importante señalar que este tipo de ejercicios militares conjuntos no constituye una novedad en Centroamérica. Desde hace décadas los ejércitos de la región participan periódicamente en programas de entrenamiento, cooperación y coordinación promovidos por Estados Unidos.

Los ejercicios multinacionales forman parte de la política permanente del Comando Sur y de las estrategias de seguridad regional impulsadas por Washington desde el final de la Guerra Fría.

Lo que vuelve especialmente significativo al CENTAM Guardian 2026 no es su existencia en sí misma, sino el papel que desempeña El Salvador como anfitrión de estas maniobras en el actual contexto político regional.

La elección de El Salvador como sede de este ejercicio expresa el lugar que el gobierno de Bukele ocupa hoy dentro de la estrategia hemisférica estadounidense y refleja el fortalecimiento de su posición como uno de los principales aliados de Washington en Centroamérica.

Bukele y la nueva derecha internacional

Bukele construyó buena parte de su ascenso político presentándose como una alternativa frente al agotado bipartidismo ARENA-FMLN y como una figura ajena a la política tradicional salvadoreña.

Sin embargo, esa narrativa nunca significó una ruptura real con los intereses estratégicos del imperialismo estadounidense.

Por el contrario, durante los últimos años su gobierno ha profundizado la cooperación militar, policial y de seguridad con Washington y ha fortalecido sus vínculos con sectores de la nueva derecha internacional asociados al ascenso político del trumpismo y otras corrientes conservadoras.

Lejos de representar un proyecto antiimperialista, el gobierno salvadoreño se ha convertido en un aliado funcional de la estrategia regional impulsada por Estados Unidos.

El régimen de excepción permanente, la expansión del papel militar en la seguridad interna, la persecución de voces críticas, la concentración de poder y el debilitamiento de garantías democráticas han convertido a El Salvador en un referente para sectores que impulsan respuestas autoritarias frente a las crisis sociales y políticas que atraviesan numerosos países.

La reactivación de la Doctrina Monroe

El CENTAM Guardian 2026 ocurre además en un contexto de renovada ofensiva estadounidense sobre América Latina.

Diversos analistas han señalado la reaparición de elementos centrales de la histórica Doctrina Monroe bajo la nueva administración republicana encabezada por Donald Trump.

Más allá de los nombres utilizados para describir este fenómeno, lo fundamental es identificar una política orientada a reafirmar la hegemonía estadounidense sobre América Latina mediante mecanismos políticos, económicos, diplomáticos y militares.

Esta orientación se expresa en:

  • fortalecimiento del Comando Sur;
  • expansión de doctrinas de seguridad continental;
  • mayor presión sobre gobiernos considerados adversarios;
  • incremento del control migratorio y fronterizo;
  • reforzamiento de alianzas militares regionales;
  • disputa geopolítica frente a China y otras potencias.

América Latina continúa siendo considerada por Washington como un espacio estratégico fundamental para la defensa de sus intereses globales.

Las presiones contra Cuba, Venezuela y otros gobiernos de la región, así como las discusiones surgidas en torno a posibles acciones unilaterales contra el narcotráfico en territorio mexicano, forman parte de esta lógica de reafirmación hegemónica.

Militarización y control social

La militarización creciente del continente no puede entenderse separada de la profunda crisis estructural que atraviesa el capitalismo latinoamericano.

Las clases dominantes son cada vez menos capaces de ofrecer estabilidad económica y bienestar social a las grandes mayorías. Como resultado, recurren crecientemente al fortalecimiento de aparatos policiales, militares y de vigilancia para garantizar el orden existente.

Cuando aumentan el desempleo, la desigualdad y el descontento popular, las élites buscan fortalecer los instrumentos coercitivos del Estado.

El imperialismo no fortalece estructuras militares para defender los intereses de los pueblos. Lo hace para proteger inversiones, garantizar corredores estratégicos, asegurar la estabilidad de gobiernos aliados y contener eventuales estallidos sociales.

Por ello, la lucha por los derechos laborales, las libertades democráticas y la soberanía popular no puede separarse de la lucha contra las estructuras de dominación imperialista.

La tarea histórica de los movimientos populares

Frente al avance de la militarización regional, las organizaciones sindicales, populares y revolucionarias tienen la responsabilidad de reconstruir una perspectiva internacionalista capaz de articular las luchas de los pueblos latinoamericanos.

La defensa de los derechos laborales, de las libertades democráticas y de la soberanía popular está estrechamente vinculada a la lucha contra el imperialismo y contra las clases dominantes locales que sostienen este modelo de dependencia, explotación y autoritarismo.

La historia demuestra que ningún ejército formado bajo las estructuras de los Estados capitalistas y entrenado bajo doctrinas de seguridad diseñadas por Washington traerá libertad ni justicia social para nuestros pueblos.

Los ejércitos existentes responden a intereses de clase concretos y cumplen la función de preservar el orden social vigente. La emancipación de los trabajadores exige no solo enfrentar la subordinación imperialista, sino también transformar profundamente las estructuras estatales que la sostienen.

Solo la organización consciente de la clase trabajadora, la juventud y los sectores populares podrá abrir el camino hacia una América Latina verdaderamente libre de dominación imperialista, democrática, socialista y soberana.

¡Fuera el Comando Sur de América Latina!

¡No a la militarización imperialista de nuestros pueblos!

¡Por la unidad internacionalista de la clase trabajadora latinoamericana!

¡Por una América Latina socialista y soberana!

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