Un “socialista democrático” ganó la alcaldía de Nueva York: ¿qué significa eso?

Por: Debbie Leite – Voz Operária Socialista (Brasil) – 27/11/2025

El 4 de noviembre de 2025, la ciudad de Nueva York eligió a Zohran Mamdani con 50,4% de los votos: el primer alcalde musulmán de la ciudad, el más joven desde 1892, miembro de los Socialistas Democráticos de América, quien hizo una campaña en torno a temas como la vivienda asequible y en una ocasión afirmó que arrestaría al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, si este viajaba a Nueva York. Unas semanas después, el político se reunió con Donald Trump en el Despacho Oval de la Casa Blanca, y el presidente republicano declaró: «Coincidimos en mucho más de lo que hubiera pensado».[1]

El entusiasmo que la campaña de Mamdani despertó entre una base joven alineada con temas como el apoyo a la causa palestina y la reducción del costo de vida, sin duda tiene un significado político; representa un descontento por abajo, un sentimiento de oposición al gobierno de Trump, el conservadurismo y la brutal lógica privatizadora donde el Estado ni siquiera garantiza derechos básicos como la salud. Esto es un reflejo del mismo fenómeno que provocó oleadas de manifestaciones en los últimos años por cuestiones como la lucha contra el racismo o la solidaridad con el pueblo palestino, y actualmente da lugar a iniciativas de autodefensa por parte de los inmigrantes contra las fuerzas represivas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Se trata de la expansión de un sector que está insatisfecho con el régimen de falsa democracia y con el capitalismo, y que se pone en movimiento.

Esta dinámica progresiva abre la posibilidad de debilitar al imperialismo desde adentro y de impulsar la construcción de un ala revolucionaria. Sin embargo, el límite con el que se choca es el de la institucionalidad, como se ve en la trayectoria del alcalde electo de Nueva York. Apostar por un ala de izquierda o radicalizada dentro del Partido Demócrata, sin independencia organizativa o política de quienes constituyen un pilar del régimen opresor y explotador, solo conducirá a nuevas traiciones y frustración. Es necesario canalizar este legítimo descontento que existe por abajo hacia la organización de un partido socialista independiente, que rompa por completo con la vieja política y que pueda cuestionar las bases del sistema capitalista; no sólo la distribución de la riqueza, sino su producción.

¿Sobre cuál realidad ocurrieron las elecciones?

Para comprender el proceso electoral en la ciudad de Nueva York y sus resultados, es necesario analizar primero la situación económica y política del país en su conjunto.

El capitalismo internacional aún no se ha recuperado de la última gran recesión ni de la crisis económica que atravesó durante la pandemia. La burguesía imperialista, centralmente localizada en Estados Unidos, intenta recuperar su tasa de ganancia a toda costa, y esta es la razón de la escalada de ataques contra la clase trabajadora y de las políticas proteccionistas como los aranceles impuestos por Trump al resto del mundo. Estos aranceles también afectaron negativamente a los trabajadores en el interior de Estados Unidos, por ejemplo, con un aumento en el costo de alimentos como la carne (a punto tal que el presidente se vio forzado a retroceder en algunas de las tasaciones). Esto es apenas la profundización de un proceso de quite de derechos que no comenzó ahora, sino que viene desde el gobierno de Ronald Reagan (presidente entre 1981 y 1989, responsable de implementar un conjunto de medidas neoliberales, incluyendo recortes en los gastos domésticos en programas sociales, lo que resultó en una ampliación de la desigualdad económica y una enorme deuda del país) y continuó bajo mandatos tanto de demócratas como de republicanos, dando un nuevo salto bajo el gobierno actual.

Es comprensible, entonces, que el «sueño americano» se haya desmoronado. Es difícil creer que sea posible progresar en la vida solo con trabajo duro cuando, incluso trabajando incansablemente, las mejoras de vida básicas parecen inalcanzables. Tomando como ejemplo el tema de la vivienda, una pesquisa indica que 86% de los inquilinos en Estados Unidos desearían comprar una casa, pero no tienen condiciones financieras, y de estos, 54% cree que jamás conseguirá hacerlo[2]. En la ciudad de Nueva York, considerada la más cara de Estados Unidos, más de dos tercios de la población vive en viviendas alquiladas, siendo que el alquiler promedio en 2025 equivale a 55% del ingreso típico familiar, y en el último año el precio para vivir en un apartamento de dos habitaciones subió 4,2%.[3][4]

También es relevante señalar que, según estadísticas oficiales, más de tres millones de inmigrantes viven en la ciudad[4]. Si bien esta cifra representa el total de residentes nacidos en otro país, existe una parte importante entre ellos que es de origen latino y que hoy sufre una mayor persecución por parte de la administración Trump, e incluso quienes poseen documentos de residencia sufren prejuicios y persecución del Estado. Quienes no tienen documentación corren el riesgo de ser detenidos y deportados, y no tuvieron derecho de votar en las elecciones, a pesar de que también constituyen la fuerza de trabajo de la ciudad; es decir, no tienen más derechos que el de ser explotados y trabajar en los puestos más precarios.

El papel de Estados Unidos en el genocidio que ocurre en Gaza también encuentra una resistencia combativa en todo el mundo y en el interior del país. El gobierno estadounidense financia directamente a las fuerzas armadas israelíes y, a cambio, Israel defiende los intereses estadounidenses en la región, especialmente en relación con la exploración petrolera. En 2024, se produjo una ola de ocupaciones en universidades de todo el país en solidaridad con la lucha palestina, una cuestión que aún cuenta con el apoyo de un segmento significativo de jóvenes activistas.

Son elementos como esos los que generan un creciente descontento con el gobierno federal. Cabe recordar que en octubre de ese año, alrededor de siete millones de personas se manifestaron en las calles de los cincuenta Estados contra Trump, en las protestas denominadas “No Kings” («Sin Reyes»).

La indignación no se limita a la actual administración; incluso durante el mandato del demócrata Joe Biden se observó una creciente frustración con el modelo político del país. Así, una camada importante de jóvenes, trabajadores y activistas comienza a buscar nuevas alternativas. Las investigaciones apuntan a una disminución en la aprobación de la idea de «capitalismo» entre los estadounidenses, especialmente entre los votantes demócratas; en 2025, solo 31% de los demócratas menores de cincuenta años tenía una imagen positiva del capitalismo[5]. Esto es parte del escenario de crisis del Partido Demócrata; mientras sus líderes, y definitivamente sus principales financiadores del sector privado, quieren mantener las viejas formas de hacer política, una porción de su base busca caminos nuevos e incluso radicales, lo que se expres en el protagonismo ganado por figuras como Zohran Mamdani.

¿Quién es Mamdani y cómo logró la victoria electoral?

Zohran Mamdani era relativamente desconocido en política hasta que su campaña a la alcaldía cobró visibilidad; ocupaba un cargo en la Asamblea del Estado de Nueva York desde 2021.

El sistema electoral estadounidense tiene algunas peculiaridades, una de ellas es el bipartidismo (aunque es posible presentarse como independiente o por pequeños partidos de «tercera vía», la política está dominada por el Partido Demócrata y el Partido Republicano), y la otra es el proceso de elecciones primarias. Durante las primarias, los precandidatos de cada partido compiten entre sí por los votos de los electores registrados de ese partido, determinando así quién pasará a la contienda principal.

A pesar de no ser el candidato favorito de los demócratas, Mamdani ganó las elecciones primarias contra el exgobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, quien de todos modos decidió presentarse como candidato independiente. La contienda principal fue entonces, técnicamente, entre dos demócratas, ya que el candidato republicano, Curtis Sliwa, obtuvo una votación muy reducida (Mamdani obtuvo 50,4% de los votos; Cuomo, 41,6%; y Sliwa, 7,1%). Esto ocurre en un contexto en el que el Partido Demócrata se encontraba en una profunda crisis, especialmente desde las últimas elecciones presidenciales, tras perder el apoyo de los trabajadores por no ofrecer mejoras en las condiciones de vida durante el mandato de Biden.

Los adversarios de Mamdani en las elecciones a la alcaldía representaban una política más tradicional. Andrew Cuomo no solo fue gobernador de Nueva York, sino que su padre, Mario Cuomo, también fue gobernador del Estado. Su gobierno finalizó con su renuncia en 2021 tras hacerse públicas las acusaciones de asedio sexual. En la recta final de las elecciones, Trump declaró su apoyo a Cuomo para derrotar a Mamdani, apoyo que Cuomo intentó rechazar públicamente (el hecho de que el apoyo de Trump pudiera ser visto como indeseable sirve de indicador de la popularidad del gobierno, con encuestas que indicaban una desaprobación cercana a 60% en noviembre de 2025[6]).

La ​​campaña de Mamdani se centró en un programa de redistribución de la riqueza, con propuestas asistencialistas que se financiarían mediante impuestos a la población más rica. Sus principales propuestas incluían: la gratuidad de los autobuses municipales, la congelación de los alquileres y la construcción de viviendas con precios accesibles, así como la construcción de mercados públicos asequibles en cada distrito. En cuanto a la tributación, propuso aumentar el impuesto corporativo y el impuesto a individuos que ganan más de un millón de dólares al año. Su postura sobre Gaza también llama la atención, ya que afirma que las acciones de Israel constituyen un genocidio y apoya iniciativas como el BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones).

También es relevante que el alcalde electo sea musulmán, ya que Estados Unidos tiene un largo historial de propaganda islamófoba (desde 2001, cuando la administración Bush aprovechó la conmoción generada por los atentados del 11 de setiembre para propagar el odio contra toda la población árabe, especialmente el sector musulmán, y así justificar el gasto millonario en una invasión imperialista a Afganistán; hasta la actualidad, cuando la propaganda islamófoba sirve como justificación para los crímenes de guerra y las violaciones de los derechos humanos que ocurren a diario en Gaza con financiación estadounidense).

La ​​polarización política visible en todo el mundo en los últimos años también se expresó en este proceso electoral. El sector de extrema derecha, representado por Trump, acusó a Mamdani de antisemita (una acusación frecuentemente lanzada contra quienes defienden la causa palestina, utilizando deliberadamente la confusión entre el judaísmo como etnia y religión y el sionismo como proyecto político[7]) y de ser comunista (a pesar de que todas sus propuestas se enmarcan dentro del capitalismo).

El apoyo obtenido por Mamdani refleja un importante sector social. Obtuvo 75% de los votos de los votantes jóvenes (18 a 29 años), siendo aún más significativo entre las mujeres (82% de los votos de las mujeres jóvenes, en contraste con 65% de los votos de los hombres jóvenes) y de las minorías raciales (83% de los votos de los jóvenes negros y 85% de los votos de jóvenes latinos, en contraste con 62% de los votos de los jóvenes blancos)[8]. Vale la pena señalar que el voto en Estados Unidos no es obligatorio, y a menudo es una cuestión de quién consigue convencer a más personas para que se registren para votar y salgan de sus hogares el día de las elecciones.

¿Cuál es el significado de esta victoria?

Las elecciones a la alcaldía de Nueva York tienen hoy repercusión internacional, no solo porque afectan a la ciudad más grande del país, que ejerce un dominio económico y político sobre el resto del mundo, sino también porque no es un caso aislado. El apoyo popular que tuvo Zohran Mamdani es un síntoma de la crisis que enfrenta el régimen estadounidense, que podría llevar a su caída si la clase trabajadora logra superar algunos obstáculos.

Su votación puede interpretarse de varias maneras: descontento con el alto costo de la vida y esperanza en promesas sobre alquiler y transporte, voto en contra de la administración Trump, simpatía por una figura joven menos vinculada a la política tradicional, apoyo a un político que ha mostrado preocupación por la cuestión palestina, o incluso a un político que reivindica la palabra «socialismo».

Este sector, que se expande hacia la izquierda en Estados Unidos, no solo vota, sino que también se moviliza. Cabe destacar que la lucha contra la política imperialista estadounidense en Oriente Medio, expresada a través del Estado sionista de Israel y el genocidio que comete en Gaza, ha cobrado peso en el país. De igual manera, son notables las acciones de las comunidades para proteger a los inmigrantes latinos de la detención y la deportación. Históricamente, los países imperialistas hacen todo lo posible para mantener a su propia clase trabajadora leal, propagando ideología nacionalista e impidiendo el fortalecimiento de lazos de solidaridad con los trabajadores de nacionalidades oprimidas dentro del país y en países oprimidos de todo el mundo; movilizaciones como esta representan una amenaza para el proyecto imperialista.

Sin embargo, existe un obstáculo para que este fenómeno político se convierta en el fortalecimiento de un proyecto revolucionario: la domesticación de los movimientos dentro del orden establecido. Los políticos «progresistas» que actúan por dentro del Partido Demócrata a menudo sirven como una forma de reconquistar confianza en la democracia burguesa. Canalizan la rabia de los jóvenes, los trabajadores y las masas empobrecidas y renuevan las esperanzas en un sistema bipartidista fallido, haciéndoles creer que es posible una solución radical sin romper con la clase dominante y uno de los partidos que esta siempre usó para dominar. Esto retrasa la autoorganización de la clase e impide que los movimientos evolucionen hasta el punto de chocar con el capital.

¿Qué es el “socialismo” de los Socialistas Democráticos de América (DSA)?

Donald Trump, junto con los medios de comunicación que lo apoyan, acusó a Mamdani de ser “comunista”. El uso del término como un ataque político forma parte de una campaña anticomunista, ideología nada nueva en Estados Unidos, que utilizó la retórica de la “amenaza comunista” para perseguir y controlar a los opositores al gobierno dentro del país y a los opositores al imperialismo en América Latina durante la Guerra Fría, pero que ahora cobra nueva vida en las voces de la extrema derecha contemporánea.

En realidad, Zohran Mamdani no es un comunista ni un revolucionario. Forma parte del DSA, un partido que representa una vertiente de lo que llamamos reformismo: critican el capitalismo, pero no proponen una estrategia para derrocarlo, y apuestan a la aplicación de reformas, como el de aumentar de los servicios públicos que ofrece el Estado. Estas reformas pueden parecer radicales, más aún en un país como Estados Unidos, donde la lógica privatizadora es tan fuerte que incluso servicios estatales básicos que ya son comunes en otros países, como universidades u hospitales públicos y gratuitos, no existen e incluso pueden considerarse «propuestas socialistas».

En realidad, se asemejan más a modelos como el estado de bienestar social aplicado en países como Suecia, que coexisten en armonía con el capitalismo mundial (y a menudo solo cuentan con los recursos para brindar un poco más de comodidad a su clase trabajadora porque explotan los recursos y a los trabajadores de países periféricos). Estas propuestas pueden ofrecer un alivio momentáneo, pero si no van acompañadas de una reorganización de la sociedad desde sus cimientos, son limitadas y efímeras.

La «democracia» que defienden no es más que la misma que vivimos hoy, solo que con la ampliación de algunos derechos. Por eso, a pesar de tener su propia organización y no pertenecer oficialmente al Partido Demócrata, no ven ninguna contradicción en hacer política por dentro de su aparato, presentando y apoyando candidatos. Los demócratas, “ala izquierda” del bipartidismo que domina la política del país, tienen las manos tan manchadas de sangre de las víctimas del imperialismo como los republicanos, forman parte de la misma maquinaria que se alterna de años en años para mantener la estabilidad y explotar a los trabajadores. El DSA no podrá avanzar en la organización ni responder a las demandas de la clase trabajadora mientras permanezca dentro de este juego de falsa democracia, jugando con las reglas de nuestros enemigos.

Podemos analizar el caso de una de las principales inspiraciones de Mamdani, el político Bernie Sanders, quien protagonizó un fenómeno electoral similar en las primarias del Partido Demócrata para las elecciones presidenciales de 2020. Sanders ganó visibilidad como un autodeclarado socialdemócrata, su campaña atrajo a un gran número de nuevos miembros al DSA, pero cuando se hizo evidente que no ganaría, se retiró de la contienda para apoyar a Joe Biden, quien continuó la política de guerra de Estados Unidos en Oriente Medio, llevando a cabo su primer ataque aéreo en Siria aproximadamente un mes después de asumir la presidencia[9]. El papel que cumplió una campaña como la de Sanders fue canalizar el descontento de un segmento de la población hacia el sistema, para que siguieran confiando en los demócratas, en el «mal menor», en el mantenimiento del capitalismo. Recientemente, Sanders incluso elogió el trabajo de Trump para «asegurar la frontera entre México y Estados Unidos»[10].

La reunión entre Trump y Mamdani

Tras intercambiar acusaciones y aparecer como grandes adversarios durante la campaña electoral, Mamdani, una vez elegido, se reunió con el presidente republicano de extrema derecha, Donald Trump, el 21 de noviembre. Tras una conversación a puertas cerradas, ambos se reunieron con la prensa y respondieron preguntas juntos, sorprendiendo al público con un tono conciliador y declaraciones de intereses en común.

Quienes depositaron su confianza en Mamdani nunca sabrán exactamente qué se discutió en su nombre durante esa reunión, pero podrán escuchar lo que ambos dijeron después. Trump declaró: «Concordamos en mucho más de lo que hubiera pensado. Quiero que haga un gran trabajo y vamos a ayudarlo para que lo haga»[11]. Mamdani, a su vez, continúa afirmando que Trump es un fascista al ser interrogado por la prensa[12], y aun así reafirma su compromiso de trabajar junto con él, diciendo: «Todo lo que esperaba hacer en esa conversación era establecer una relación de trabajo y tener una reunión productiva centrada en el propio trabajo (…)» y «Mi responsabilidad es con el trabajo, y hacerlo significa trabajar con cualquiera, significa trabajar con quienes se opusieron a mi candidatura, trabajar con quienes pertenecen a un partido diferente, trabajar con aquellos con quienes mantengo profundos desacuerdos” (destacado nuestro)[13].

Cuando el camino recorrido es hacer política dentro del marco institucional, como proponen los socialdemócratas, este es el destino: la disposición a conciliar con cualquiera, incluso con alguien a quien se considera un fascista. Independientemente de las diferencias, lo cierto es que Mamdani necesita de la cooperación del presidente para gobernar, y Trump necesita de la cooperación del administrador de la ciudad más grande del país. Entonces, ¿cómo es posible librar una lucha consecuente contra el proyecto de la extrema derecha? ¿Y cómo se puede oponer uno a los ataques que vienen de las manos de un demócrata, al mismo tiempo actuando por dentro de su propio aparato?

Por un socialismo que trascienda los límites del sistema

Reconocemos que la victoria de Mamdani, analizada al lado de los procesos de movilización de los últimos años, marca la existencia de una base de jóvenes y trabajadores insatisfechos, que buscan alternativas en temas como la inmigración, el costo de la vivienda, los servicios públicos y la política exterior estadounidense. Cada vez más, es también una base que busca alternativas al neoliberalismo, el imperialismo y el capitalismo.

Para que este fenómeno crezca y prepare el terreno para un proyecto revolucionario para la clase trabajadora estadounidense, vinculado a la lucha por la liberación de los pueblos oprimidos por el imperialismo y por la revolución mundial, es necesario ir más allá de la propuesta de los Socialistas Democráticos. Es necesario que la clase trabajadora se organice en un partido independiente, rompiendo con las ataduras del Partido Demócrata, porque no alcanzaremos la libertad actuando junto al opresor, por dentro de su institución que ya no tiene nada que ofrecernos.

El sistema bipartidista contribuye a mantener la ilusión de democracia en Estados Unidos, representando un teatro político en el que diferentes caras de una misma clase se enfrentan y se alternan, sabiendo que quien gane, ya sea de un lado o del otro, estará comprometido con el mantenimiento del sistema. Candidatos por «fuera del orden» y con propuestas más hacia la izquierda, como Zohran Mamdani y otros del DSA, también desempeñan un papel: en momentos de inestabilidad, restauran la esperanza de las masas en el régimen, canalizando su insatisfacción hacia las urnas y la política institucional, en lugar de la autoorganización que necesitamos.

Una vez elegidos, su incapacidad para luchar y derrotar a quienes oprimen y explotan queda clara; después de todo, Mamdani ni siquiera ha asumido el cargo y ya ha establecido buenas relaciones con Donald Trump. El problema es que los intereses de la clase explotadora son opuestos e irreconciliables con los intereses de los explotados; para que uno gane, el otro tiene que perder. En materia de vivienda, por ejemplo, no será posible garantizar el acceso a la misma para todos quienes la necesitan, en condiciones dignas y a precios justos, sin confrontar a quienes se benefician de la especulación inmobiliaria, y los políticos electos rara vez están dispuestos a participar en esta confrontación.

También señalamos las limitaciones de las propuestas de redistribución de la riqueza basadas en reformas al presupuesto estatal, es decir, gravar a un segmento más rico de la población para financiar servicios públicos, ya que esto no cuestiona cómo se produce esta riqueza. En el sistema capitalista, este proceso ocurre mediante la explotación de los trabajadores; las masas, que no poseen para vender nada más que su tiempo y su habilidad, crean valor que es apropiado por una clase parásita. La lucha por reformas puede ser importante, pero debe señalar un camino para superar este sistema; de lo contrario, cualquier reforma que logremos será limitada y podrá revertirse en cualquier momento.

Proponemos un socialismo revolucionario cuyo único compromiso sea con las necesidades e intereses de la clase trabajadora, y que construya un nuevo tipo de democracia sobre las cenizas de esta falsa democracia donde somos explotados, y en la que los trabajadores tengan el control del Estado. Para construir este proyecto, para poder responder a fondo por todo el sufrimiento causado por el capitalismo y la ganancia de las grandes corporaciones, es esencial la organización de los trabajadores con independencia de clase.

Traducción: Natalia Estrada.

[1] https://edition.cnn.com/2025/11/23/politics/trump-mamdani-meeting-immigration-details-discussion

[2] https://edition.cnn.com/2024/07/29/business/millions-of-renters-fear-theyll-never-be-able-to-buy-a-home

[3] https://www.nyc.gov/content/tenantprotection/pages/fast-facts-about-housing-in-nyc

[4] https://www.realtor.com/research/nyc-q2-2025-rent/

[5] https://apnews.com/article/socialism-socialist-capitalism-big-business-free-enterprise-poll-c052ca687269a2cc075423877b7904e6

[6] https://guides.library.columbia.edu/reporting/immigration

[7] https://edition.cnn.com/polling/approval/trump-polls

[8] Leer más sobre el sionismo en: https://corici.org/apoyamos-la-lucha-palestina-para-frenar-el-genocidio/

[9] https://circle.tufts.edu/latest-research/young-voters-power-mamdani-victory-shape-key-2025-elections

[10] https://noticias.uol.com.br/ultimas-noticias/rfi/2021/02/26/primeiro-ataque-militar-de-biden-mata-pelo-menos-17-no-leste-da-siria.htm

[11] https://www.newsweek.com/bernie-sanders-praises-trumps-job-on-securing-border-10933460

[12] https://www.cbsnews.com/newyork/news/zohran-mamdani-talks-about-president-trump-meeting/

[13] https://www.nbcnews.com/meet-the-press/video/zohran-mamdani-says-he-still-believes-trump-a-fascist-after-meeting-full-interview-252747845835

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