Paro Nacional y Plan de Lucha
PST Perú
Cien días han bastado para desenmascarar al gobierno de José Jerí como la continuación pura y dura del régimen de Dina Boluarte. No es casualidad. Ambos son frutos de la misma mafia que gobierna el país yque empuja a las mayorías hacia el abismo de la miseria y la inseguridad,mientras los ricos acumulan obscenas fortunas.
Jerí llegó al poder prometiendo que combatiría la criminalidad como prioridadmáxima. Pero, ¿cómo va a combatir el crimen quien tiene profundasligazones con él? Los hechos hablan claro: el 2025 cerró con la tasa decriminalidad más alta de la historia, una tendencia al alza que se consolida bajosu mandato. Por eso los transportistas, víctimas principales, vuelven a paralizar elpaís y a tomar las calles exigiendo acciones, no poses mediáticas.
En el fango de la corrupción, Jerí no se queda atrás en cinismo. Recientemente fue captado ingresando encapuchado y con lentes oscuros a un Chifa [restaurante chino] para reunirse con un empresario chino, conocido por ser un operador de intereses ante políticos corruptos.
Bajo su gestión también la mafia en el poder continúa copando la Fiscalía de la Nación. Ya han conseguido archivar casos emblemáticos como el de «LosCócteles», beneficiando a Keiko Fujimori, y desmantelaron el equipo especial que investigaba los asesinatos de las protestas del 2022 y 2023.
Hasta en política exterior queda clara su vileza. Frente al grave ataque sufrido por Venezuela, que mereció condena mundial y masivas protestas contra Trump, su gobierno solo atinó a justificarlo, alineándose con los peores regímenes que se arrodillan ante el delirio imperial de la Casa Blanca.
El gobierno se jacta de una «performance económica» que en verdad no es más que el fruto del alza temporal de los precios minerales y del crecimiento de la agroexportación, negocios que solo engordan los bolsillos de los grandes capitalistas. Mientras tanto, el pueblo trabajador se hunde: los pliegos de reclamos se ignoran, se imponen jornadas de 12 horas, los despidos continúan y el desempleo y subempleo crecen. Recortan el presupuesto para salud y educación –ambos colapsados, con la tuberculosis y la anemia infantil en ascenso– para aumentar el financiamiento de un Congreso servil.
Para colmo, ahora impulsan la privatización de Petroperú, después de haberla asfixiado financieramente desde el propio Estado corrupto, justo cuando el control de los recursos energéticos es estratégico a nivel global.
Frente al desastre de Boluarte, los grandes medios y los voceros empresariales inflaron las expectativas sobre Jerí, y muchos les creyeron. Pero la verdad se impone: el fracaso es tan rotundo que hasta resurge el debate sobre la vacancia.
No obstante, ante esta profunda crisis de gobernabilidad, el régimen y sus voceros insisten en vendernos la salida electoral. Las elecciones de abril se promocionan así como la solución, con un menú de candidatos para todos los gustos. Pero no es así. Bajo un régimen mafioso que secuestra las instituciones destinadas a garantizar transparencia, no puede haber elecciones libres ni democráticas.
La gran prensa, financiada por los partidos de los ricos y las agrupaciones criminales, ya tiene un guión escrito: asegurar un gobierno sumiso a los intereses de Trump, que con su respaldo imponga una ola de contrarreformas salvajes, a imagen y semejanza de lo hecho por Milei en Argentina y la derecha en Bolivia.
Por eso la gran mayoría, especialmente en los sectores populares, no sabe por quién votar, y al final votan sin convicción y guiados por el instinto del «mal menor».
Ante este panorama, la llamada «izquierda», en lugar de denunciar esta farsa y luchar por cambiar el escenario, ha optado por subirse alegremente al carro electoral pretendiendo que la «solución» es votar por sus candidatos,olvidando sus propios fiascos con Susana Villarán y Pedro Castillo, y que su representación parlamentaria, incluso la más voluntariosa, solo ofrece discursos yninguna “solución” real.
Por eso, la salida no es electoral. La salida es luchar.
Luchar para echar ya al gobierno de José Jerí y al régimen corrupto y represor que encabeza. Luchar para enfrentar la ola delictiva desde sus raíces. Luchar para arrancar las soluciones urgentes que demandan los trabajadores, los pobres, los transportistas, todos los sectores golpeados. Luchar por convocar verdaderas elecciones libres para una Asamblea Constituyente soberana.
En este contexto, la movilización convocada para hoy 20/01 por la CGTP solo tendría sentido si formara parte de un plan de lucha consecuente hacia esos objetivos. Pero no es así. La central la plantea como un acto de protestaaislado, inscrito en una política que prioriza las elecciones como salida, e incluso impulsa sus propios candidatos que usan las luchas como trampolín electoral, enlugar de servirlas.
Frente a esto, es urgente forjar una verdadera alternativa desde los sectores más combativos y conscientes. Esta alternativa debe empezar por unir las luchas desde las bases: hoy con los trabajadores de Petroperú en pie de guerracontra la privatización de la empresa. Unirnos con los transportistas y todos lossectores con demandas postergadas, para levantar un plan de lucha nacional yun paro o huelga nacional indefinida, en el camino que señala la clase obrera deArgentina y Bolivia, que con la lucha unida y la huelga general logró frenar yderrotar a sus gobiernos entreguistas.

