Alejandro Iturbe
El 28 de febrero pasado, EE.UU. e Israel iniciaron una agresión militar conjunta contra Irán a la que este país respondió, y comenzó así una dura guerra. Desde el primer momento, la CORI-CI expresó que, en esta guerra, se ubicaba en el campo militar de Irán y por la derrota de la alianza imperialista-sionista[1].
Trump y Netanyahu siempre afirmaron que iban a “aplastar a Irán” y a obtener una rápida victoria por la gran superioridad que sus países tenían en el terreno de la tecnología bélica. Sin embargo, Irán no solo resistió por casi 40 días sino que le asestó algunos golpes militares muy fuertes a sus enemigos. Incluso muchos analistas políticos del imperialismo consideraron que “Trump está perdiendo la guerra”[2] y, por ello, descargaba la culpa en los jefes militares estadounidenses[3].
Al mismo tiempo, su “frente interno” se resquebraja cada vez más[4]. Fue la combinación de ambos factores lo que obligó a Trump a proponerle a Irán un alto el fuego de 15 días. Algo puede que ser considerado como un reconocimiento implícito de esa derrota político-militar del imperialismo. Al mismo tiempo, su gobierno lanzó una patética campaña mediática de que había “ganado la guerra” y que estaba preparado para lanzar nuevas ofensivas[5].
Israel también fue derrotado en esta guerra. El propio Netanyahu lo reconoció implícitamente al aceptar el alto el fuego aunque también afirmando que “mantenía el dedo en el gatillo”[6]. En el marco de esta derrota y fiel a su estilo político. Netanyahu intenta atenuarla tratando de conseguir una victoria en un frente secundario de esta guerra: destruir a Hezbolah y apropiarse de una parte del territorio de Líbano. Pero incluso en ese frente (a pesar de la dureza de sus ataques y el haber obligado al desplazamiento forzado de un millón de libaneses) el, no está logrando conseguir su objetivo y Hezbolah resiste con firmeza[7]. Israel también profundiza su accionar genocida sobre los palestinos como lo expresa la ley de ejecución de un sector de los presos palestinos detenido en cárceles israelíes, aprobada recientemente por su Parlamento[8].
Los especialistas militares están analizando por qué Irán logró tan buenos resultados en lo que se denominó una “guerra asimétrica”[9]. Lo que nos interesa analizar en este artículo son las razones profundas por las que el régimen iraní de los ayatolás resistió con tanta firmeza al imperialismo estadounidense, a diferencia del régimen chavista venezolano, que se entregó sin dar pelea. Para responder a esa pregunta, es necesario entender qué categoría de país es Irán actualmente y, en ese marco, cuál es el carácter del régimen político de los ayatolás.
Una combinación contradictoria
En 1979, una gran revolución obrera y popular derribó el régimen del Sha (rey) Mohammad Reza Pahlevi, un títere del imperialismo yanqui, desde 1953. El curso de esta revolución llevó luego a la instalación del régimen teocrático dictatorial de los ayatolás que primero “congeló” y después derrotó el proceso de movilización revolucionaria de las masas[10]. Fue una gran revolución, usurpada por un sector burgués muy reaccionario. Este origen revolucionario se expresa en el carácter altamente contradictorio del régimen de los ayatolás.
Por un lado, mantiene a Irán como un país con un alto nivel de independencia política relativa con respecto al imperialismo: es decir, no obedece servilmente las órdenes de EE.UU. como sí hacen los países sometidos. Esta independencia también se expresa en el terreno militar, ya que construyó fuerzas armadas sólidas y una fuerte industria militar propia, como está demostrando la guerra actual. Finalmente, también tomó medidas muy progresivas, como la nacionalización total del petróleo (hasta entonces en manos de empresas yanquis e inglesas) e instaló el monopolio de la empresa estatal NIOC (siglas en inglés de la Compañía Nacional Iraní de Petróleo).
Sobre esta base, el régimen de los ayatolás aspira a transformar a Irán en una potencia regional de peso propio con influencia en Irak, sobre Hezbolá en Líbano, y en los hutíes yemenitas. El carácter independiente de Irán y, más aún, el proyecto de su régimen, significaban un gran desafío a la hegemonía del imperialismo estadounidense en la región más rica en petróleo del mundo, y también al papel de Israel como gendarme regional del imperialismo.
Ese es el significado profundo de la guerra que iniciaron EE.UU. e Israel contra Irán: acabar con este desafío y eliminar el régimen de los ayatolás. Al mismo tiempo, lo que hemos analizado sobre el carácter de este régimen y del país explican por qué resistió con tanta fuerza.
Una dictadura burguesa teocrática
El otro componente de esta combinación muy contradictoria es que el régimen de los ayatolás es una dictadura muy reaccionaría en su ideología y contrarrevolucionaria en su acción sobre los trabajadores y las masas.
En Irán, las mujeres están sometidas a un altísimo nivel de opresión y la homosexualidad está prohibida y es considerada un crimen. En ambos casos, actúa la Patrulla de Orientación (una especie de “policía de la moral” con gran poder y autonomía). También hay nacionalidades oprimidas y perseguidas, en especial el pueblo kurdo, con casi diez millones de personas en la región occidental del país. Finalmente, este régimen burgués somete a la numerosa clase obrera iraní a durísimas condiciones de explotación, y las huelgas están prohibidas.
Incluso en tan difíciles condiciones, estos factores ya han generado varias rebeliones de masas contra el régimen de los ayatolás y fuertes luchas obreras. El régimen dictatorial respondió con una durísima represión que se estima provocó miles de víctimas. Veamos algunos de estos hechos. En 2020, hubo una gran oleada de huelgas de los trabajadores industriales[11]. En 2022, la violación y el asesinato de una joven kurda por parte de un “policía de la moral” detonaron un proceso de rebelión, protagonizado centralmente por la juventud y las nacionalidades oprimidas, por que duró varios meses[12]. El último proceso se produjo entre diciembre de 2025 y enero de 2026[13]. En él, se volvieron a combinar los factores que alimentan la lucha contra el régimen. La participación de la clase obrera se expresó a través de la huelga del sindicato de los trabajadores del transporte de autobuses de Teherán, de sindicatos de maestros y la continuidad de una lucha de camioneros que venía de 2022[14]. En todos los casos, apoyamos sin dudar esas luchas y llamamos al derrocamiento de la dictadura.
Un error grave error político
Fue precisamente esta última rebelión la que llevó a Trump y a Netanyahu a cometer un grave error político: considerar que, en el marco de esas grandes movilizaciones obreras y populares recientes contra el régimen de los ayatolás, el ataque militar sería apoyado en las calles por la población porque los “liberaría” de ese régimen. Como mínimo, que un sector del régimen rompería y se mostraría dispuesto a sacarse de encima el ala más dura y a negociar con EE.UU. (como hizo el chavismo en Venezuela). Nada de eso ocurrió y es importante analizar por qué.
Con respecto al movimiento de masas, es posible que se hayan combinado dos factores. El primero es que un sector consideró que la tarea inmediata no era derrocar a la dictadura sino defender la independencia del país contra la agresión imperialista-sionista. El segundo es que, al mismo tiempo que asumió la tarea progresiva de enfrentar esta agresión, el régimen aprovechó la necesidad de “unidad nacional” para endurecer aún más su control sobre el movimiento de masas y cualquier reclamo sería reprimido ferozmente con la justificativa de que significaba una traición a “la defensa de la patria contra el enemigo”. Al no tener contacto directo con el pueblo iraní, nos es muy difícil precisar cuánto ha incidido cada uno de los factores.
Las enseñanzas de Trotsky
Tal como ya señalamos: “en esta guerra, nos ubicamos en el campo militar de Irán y por la derrota de la alianza imperialista-sionista”. Al ubicarnos en unidad de acción militar con la dictadura de los ayatolás, seguimos las enseñanzas de Trotsky. En una entrevista con el dirigente obrero argentino Mateo Fossa (1938) él expresa con claridad que en la hipótesis de “un conflicto militar entre una Gran Bretaña ‘democrática’ y un Brasil ‘fascista’ (…) él estaría junto al Brasil ‘fascista’”[15].
Luego explica las profundas razones del porqué de esa posición. En primer lugar, no se trataría de “un conflicto entre la democracia y el fascismo” sino entre un país imperialista (Inglaterra) y uno más débil (Brasil). Un triunfo imperialista “ataría al Brasil con dobles cadenas”. Por el contrario, un triunfo del Brasil tendría dos consecuencias muy positivas. Por un lado, “asestaría un buen golpe al imperialismo inglés y daría un impulso al movimiento revolucionario del proletariado inglés”. Por el otro, “la conciencia nacional y democrática de este país cobraría un poderoso impulso que llevaría al derrocamiento de la dictadura de Vargas”. Como un dato complementario, en la guerra de Malvinas, en 1982, la corriente morenista aplicó de modo concreto los criterios de Trotsky al ubicarse en el campo militar de Argentina (gobernada por una sangrienta dictadura militar) contra el imperialismo británico apoyado por EE.UU.[16].
Volvamos a los conceptos de Trotsky. Si en esta guerra efectivamente ha habido una derrota de EEUU-Israel y un triunfo de Irán, ¿cuáles serían entonces las consecuencias de este resultado? En primer lugar, significará “un buen golpe” al imperialismo estadounidense y a las pretensiones de Trump de hacer lo que se le antoje en el mundo, así como ocurrió con las derrotas que sufrió este país en Vietnam (1975) y, en este siglo, en las guerras de Afganistán-Irak.
En segundo lugar, “dará un impulso al movimiento revolucionario del proletariado” estadounidense que ya venía luchando duramente contra Trump, lucha que se acentuó con la oposición a la guerra. Ahora, luego de la derrota frente a Irán, el gobierno de Trump queda “pendiendo de un hilo”[17].
En tercer lugar, qué impacto tendrá en la situación interna de Irán. Trotsky considera que un triunfo de este tipo daría un gran impulso a la lucha por “derrocar a la dictadura”. Contra este pronóstico, se podrá argumentar que al haber encabezado el triunfo, el régimen dictatorial ganará nuevo prestigio y apoyo en las masas iraníes.
Pero, en caso de ser así, ello será muy temporario porque la cuestión de fondo es que los trabajadores y las masas iraníes se sentirán más fuertes y confiados para luchar. Algo así como “si pudimos derrotar a la alianza militar más poderosa del mundo también podemos derrocar a la dictadura”.
Al mismo tiempo, hemos visto una experiencia reciente de esta dinámica profunda. En “la guerra de los 12 días” contra Israel (junio de 2023), el régimen también respondió con firmeza y obtuvo “un empate con sabor a triunfo”. Pocos meses después, estalló una fortísima rebelión contra la dictadura. Es posible que eso se repita ahora en un nivel superior.
Algunas consideraciones finales
Por eso, de modo muy cuidadoso, queremos hacerles algunas propuestas a los trabajadores y a las masas iraníes. Basado en las amenazas verbales de Trump y Netanyahu, el régimen seguramente dirá que todavía existe el riesgo de un intento de ataque con tropas terrestres por parte de EE.UU. y de Israel.
No creemos que vaya a ser así. Pero frente a este planteo proponemos que los trabajadores y las masas iraníes deben exigirle al régimen que les entregue armas y permita que se organicen libremente, como la mejor forma de prepararse para enfrentar esa hipotética invasión.
Por otro lado, Israel sigue en guerra contra Hezbolá (uno de los aliados de Irán en esta guerra) y ataca duramente a Líbano. Ante la continuidad de estos ataques, Irán ha mantenido cerrado el estrecho de Ormuz[18]. Es una acción correcta pero insuficiente. Es imprescindible que Irán apoye militarmente de modo concreto (con armas y con contingentes de soldados) la lucha de esta organización contra Israel. También precisan de apoyo y defensa los palestinos que están siendo masacrados por el estado sionista.
La derrota que sufrieron EEUU-Israel ante Irán debe ser una palanca para avanzar en la gran tarea planteada para los pueblos árabes y musulmanes en la región: la destrucción definitiva del Estado de Israel, causa fundamental de las guerras y conflictos en la región.
Mientras exista este enclave y su papel de gendarme regional del imperialismo no podrá haber verdadera paz en la región. Irán consiguió asestarle un golpe que lo dejó tambaleando y, como en una pelea de boxeo, debe seguir golpeándolo hasta lograr el KO (la victoria definitiva). Lamentablemente, no es esta la política del régimen iraní que, ahora fortalecido, mantiene su objetivo principal de ser aceptado como potencia regional en la mesa del imperialismo. Deberán ser los trabajadores y las masas iraníes los que le impongan que siga la pelea hasta el final.
En ese maro, la lucha por derrocar a la dictadura vuelve a ser una tarea presente, jalonada por el combate contra la opresión a las mujeres y a las nacionalidades como los kurdos; las luchas por las más amplias libertades democráticas y por los reclamos propios de la clase obrera (empleo, salario, condiciones laborales y derecho de sindicalización libre).
Terminamos este artículo festejando con inmensa alegría el triunfo de Irán y, sobre, todo, la derrota yanqui-sionista porque, con ello, los trabajadores y las masas de todo el mundo han salido ganando. En especial, el pueblo palestino y los pueblos árabes-musulmanes.
10/04/2026
[1] https://corici.org/defendemos-a-iran-del-ataque-militar-de-trump-y-el-estado-de-israel/
[2] https://www.instagram.com/reels/DWrbOO-DM-6/
[3] https://www.youtube.com/watch?v=aIwP4WdiVP0
[4] https://corici.org/guerra-a-iran-profundiza-las-grietas-del-gobierno-trump/
[5] https://www.infobae.com/america/mundo/2026/03/12/trump-aseguro-que-estados-unidos-ya-gano-la-guerra-con-iran-pero-advirtio-que-la-ofensiva-militar-continuara/
[6] https://www.infobae.com/america/mundo/2026/04/08/netanyahu-advirtio-que-la-tregua-con-el-regimen-de-iran-no-pone-fin-a-la-guerra-seguimos-con-el-dedo-en-el-gatillo/
[7] https://elpais.com/internacional/2026-04-03/tras-un-mes-de-guerra-con-israel-hezbola-sale-reforzado-entre-el-dolor-de-los-libaneses.html
[8] https://www.bbc.com/mundo/articles/c895g22n1qvo
[9] https://legrandcontinent.eu/es/2026/03/27/la-primera-guerra-mundial-asimetrica-x/
[10] https://litci.org/es/iran-1979-una-revolucion-interrumpida/?utm_source=copylink&utm_medium=browser
[11] https://litci.org/es/el-verano-caliente-de-las-luchas-obreras-en-iran/?utm_source=copylink&utm_medium=browser
[12] https://litci.org/es/iran-sobre-la-rebelion-contra-el-regimen-de-los-ayatolas/?utm_source=copylink&utm_medium=browser
[13] https://corici.org/apoyemos-la-lucha-de-las-masas-iranies-contra-la-dictadura-de-los-ayatolas/
[14] https://socialistmiddleeast.com/statement-by-tehran-trade-unions-on-the-protests
[15] https://ceip.org.ar/La-lucha-antimperialista-es-la-clave-de-la-liberacion
[16] https://corici.org/malvinas-e-iran-similitudes-y-diferencias/
[17] https://corici.org/sin-ice-no-al-ice-no-a-la-guerra-no-a-los-reyes-el-dia-historico-de-luchas-y-los-proximos-pasos/
[18] https://www.ambito.com/mundo/guerra-medio-oriente-vivo-el-estrecho-ormuz-continua-cerrado-mientras-siguen-los-ataques-el-libano-n6265107

