¿Una nueva crisis mundial de alimentos?

Este mes de julio, News Press Service (página del Banco Mundial-BM) publicó una nota que informa que una combinación de cuatro factores “podrá impulsar alzas en los precios de los alimentos muy por encima de las proyecciones actuales”(1). ¿Qué significa esto y por qué el BM hace este alerta?

Alejandro Iturbe

La preocupación de este organismo financiero internacional del imperialismo es que se produzca un crisis alimentaria mundial de la magnitud de la ocurrida en 2008 que generó una fuerte respuesta del movimiento de masas, conocida como la “rebelión de los hambrientos”(2).

En su clásico lenguaje ascéptico, la nota enumera los cuatros factores que pueden impulsar ese alza de precios:

a) La continuidad de la guerra en Medio Oriente.

b) El fenómeno climatológico El Niño, más intenso y prolongado que lo esperado.

c) El aumento en los precios de los insumos provenientes de los hidrocarburos (petróleo y gas), como los fertilizantes, y de los combustibles en general.

d) Una mayor demanda de biocombustibles, producidos con materias primas alimenticias, como los cereales (maíz y soja) y aceites derrivados.

Hablemos del capitalismo imperialista

Decimos que el BM utiliza un “lenguaje ascéptico” porque elude intencionalmente decir que todos los factores que podrían generar una nueva “crisis de alimentos” son el resultado de los procesos que se desarrollan actualmente y de modo creciente en el capitalismo imperialista. Ninguno de ellos es “producto de la nada”.

La razón última de la guerra en Medio Oriente es la del imperialismo de tener el control total de la región del mundo con mayores reservas de petróleo. El aumento del precio de los insumos derivados de los hidroarburos se produce básicamente por la especulación de las grandes petroleras que aprovechan la inestabilidad creada por la guerra para subir sus precios y aumentar sus ya inmensas ganancias.

El aumento de la demanda de biocombustibles es una consecuencia directa del aumento de los precios de los hidrocarburos. En este caso, los grandes beneficiarios son los empresarios del llamado agrobusiness y de la rama industrial relacionada que produce los biocombustibles.

El sistema del agrobusiness de conjunto es uno de los principlaes factores que impulsa el alza de los precios de los alimentos y la posibilidad de una nueva crisis. Por un lado, despoja de sus tierras a miles de pequeños campesinos que la destinaban a producir alimentos para los seres humanos, tanto para su propia subsistencia como para comercializar los excedentes. Por eso, han dejado de ser productores de alimentos y han pasado a ser consumidores. Por otro lado, aunque aumenta la produtividad y el volumen total de materia prima alimenticia, la produción del agrobusiness no está destinada al consumo humano sino a otros fines (biocombustibles y engorde de animales).

El Niño es un fenómeno natural y periódico del clima. Pero su agravamiento es el resultado del calentamiento global, tal como coinciden la mayoría de los especialistas en climatología(3). El calentamiento es la consecuencia del aumento cada vez mayor de los gases que ocasionan el “efecto invernadero” en la atmósfera terrestre. Estos gases son emitidos tanto por las grandes industrias como por el sistema de transporte predominante en las útlimas decadas en el capitalismo imperialista.

El capitalismo produce hambre

En un artículo del dossier ya citado, al analizar la crisis de los alimentos que se produjo en 2008, cito a especialistas de la FAO (el organismo internacional dedicado al estudio de la producción de alimentos y al acceso a ellos por parte de la población mundial. Ellos cosnideraban que “el problema principal no es la falta de producción, sino la profunda desigualdad en el acceso económico. Aunque hay comida suficiente, millones de personas sufren inseguridad alimentaria porque no pueden costear una alimentación básica debido a la pobreza y a la alta inflación de los precios”. Al mismo tiempo, consideraban que “no estamos ante una situación coyuntural». Por su parte, el Banco Mundial la evaluó como “la peor crisis alimentaria de la historia de la humanidad”.

En la historia humana siempre han existido el hambre y las hambrunas. Pero ellas eran el resultado de la escasez estructural o coyuntural (la cantidad de alimentos producidos no alcanzaba para todos). Lo que ocurría en 2008 era totalmente diferente: la producción de alimentos era suficiente (e incluso excedente) para satisfacer la necesidad más básica del ser humano pero, al mismo tiempo, crecía el hambre.

En dicho dosser, intento dar una explicación marxista a esta aguda contradicción. “El capitalismo dio lugar a una nueva forma de generar hambre: creó la capacidad de producir alimentos para todos los habitantes del planeta (y mayores cantidades aún), pero su propia dinámica de funcionamiento (motorizada por la ganancia de la burguesía) y las políticas y medidas que adoptan los gobiernos para sostener y defender esta ganancia generan una multitud creciente de hambrientos. Al mismo tiempo, lucra con esta realidad. Es la verificación de la ‘ley de la miseria creciente’ expuesta por Marx en El Capital.

Marx ya había previsto esta dinámica provocada por el proceso de acumulación capitalista en los Manuscritos económico-filosóficos. Él dice: ”El obrero es más pobre cuanta más riqueza produce, cuanto más crece su producción en potencia y en volumen (…) cuantos más objetos produce el trabajador, tantos menos alcanza a poseer”. Por eso, “el trabajador se ve privado de los objetos más necesarios para la vida… hasta llegar a la muerte por inanición”(4).

La realidad actual

Si bien hay muchas desigualdades entre “países ricos” y “países pobres” (e incluso dentro de un mismo país), existe una tendencia muy clara al aumento de la pobreza y el hambre en el mundo. Algo que reconocen la ONU y organismos financieros internacionales (como el Banco Mundial). En 2024, un estudio del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) estimaba que 1.100 millones de personas estaban por debajo de la línea de pobreza en el mundo. De ellas, 800 millones estaban en la pobreza extrema (menos de tres dólares diarios), padecían hambre crónico y podían morir por inanición o enfermedades prevenibles y curables.

La situación alcanza hoy niveles extremos en los países más pobres del mundo, como Burundi, Haití, Somalia, Sudán del Sur, etc, en los que las muertes por hambre y falta de atención médica son algo cotidiano.

Peo también se da en países de desarrollo medio, incluso los que son grandes productores de alimentos, como Argentina. Un estudio de 2024, informaba que el país “ha sufrido un fuerte aumento de la pobreza y la indigencia” y alcanzaba picos históricos en 2024(5). En Buenos Aires y ciudades importantes del interior del país, cada vez más familias deben asistir a comedores comunitarios gratuitos para satisfacer una parte de sus necesidades alimnentarias6. Imágenes parecidas se ven en San Pablo, la ciudad más rica de Brasil.

La misma tendencia se expresa en los países imperialistas, En EE.UU., la principal potencia del mundo, la “pobreza media” aumenta de modo constante desde 1990. Se estima que actualmente 36 millones de personas viven por debajo de la línea de pobreza (alrededor de 10% de la población)(6). Un porcentaje similar se considera en situación de “insuficiencia alimentaria”. Según un estudio de New York Fed, el porcentaje de estadounidenses en esta situación pasó de 4% en 2010 a 10% en 2026. Muchos de ellos, incluso algunos provenientes de sectores medios, ahora deben recurrir a comedores gratuitos o bancos de alimentos para sobrevivir. Barrios como Skid Row (en pleno centro de Los Ángeles) y los “campamentos de pobres” instalados en zonas rurales cercanas a las grandes ciudades muestran imágenes propias de la “pobreza tercermundista”. Una parte significativa de los estadounidnses pobres tienen trabajo, pero el salario mínimo (que cobran muchos trabajadores) no cubre la canasta básica.

Esta dinámica de deterioro del nivel de vida de la población estadounidense se repite en las potencias imperialistas europeas que tenían fuertes “Estados de bienestar social” para intentar evitar estas situaciones extremas. En Francia, “La pobreza ha registrado una preocupante tendencia al alza, alcanzando una tasa cercana a 15,4 % de la población, lo que representa su nivel más alto desde el año 1996. Se estima que casi 10 millones de personas viven por debajo del umbral de pobreza (más de 15% de la población)”. En Inglaterra, “Aproximadamente 13,4 millones de personas (más de una quinta parte de la población) viven en situación de pobreza”(7).

¿Cómo eliminar el hambre?

Tal como analizó Marx, las premisas del proceso de acumulación capitalista generan hambre: más produce, menos obtiene la clase trabajadora. Esta ley se ha vuelto aún más aguda bajo el capitalismo imperialista que, como expresó Lenin, es la “fase agonizante” del capitalismo. Esto es así por dos razones. La primera es que los “dueños de los alimentos” son cada vez menos, en todas su etapas: producción, procesamiento industrial y comercialización. La segunda es que los “dueños de los alimentos” especulan cada vez más con sus precios.

El capitalismo imperialista no puede eliminar el hambre en el mundo porque es el que lo genera y el que se beneficia con él. Lo que muestra claramente el fracaso de todos los proyectos internacionales que existen desde hace décadas para eliminar el hambre en el mundo. El más importante de ellos es el Plan Alimentario Mundial de las Naciones Unidas (PAM), creado en 1962. No solo no han logrado eliminar el hambre sino que la situación empeora cada vez más. En esencia, actúan como “instituciones de beneficiencia” dentro de las reglas de juego del capitalismo imperialista sin ninguna intención de cambiar nada de fondo.

Para eliminar el hambre es necesario destruir este sistema capitalista y reemplazarlo por otro de economía central planificada. Un sistema que expropie a los dueños de los alimentos y utilice racionalmente los recursos existentes, cuidando a los seres humanos y la naturaleza. Un sistema que esté organizado al servicio de satisfacer las necesidades esenciales de los trabajadores y los pueblos del mundo. La necesidad de la revolución socialista es más urgente que nunca.

De pie los esclavos sin pan

La tarea de los socialistas revolucionarios es lograr que los trabajadores y las masas sean conscientes de esta necesidad y actúen en consecuencia. El punto de partida de esa acción revolucionaria de los trabajadores es la lucha por lograr satisfacer sus necesidades más elementales, como los alimentos.

Es la misma percepción que comenzaron a presentar algunos de los analistas más lúcidos de la burguesía frente a la “rebelión de los hambrientos”, en 2008. Uno de ellos escribió: “La idea de que las masas hambrientas impulsadas por su desesperación… derroquen al antiguo régimen ha parecido increíblemente extraña desde que el capítalismo triunfó tan decisivamente en la Guerra Fría […]. A pesar de ello, los titulares del pasado mes sugieren que el aumento brutal de los precios de los alimentos amenaza la estabilidad de un número creciente de gobiernos en todo el mundo. Cuando las circunstancias hacen imposible alimerntar a sus niños hambrientos, ciudadanos normalmemnte pasivos pueden convertirse rápidamente en militantes sin nada que perder”(8). El reciente alerta del BM es por el temor de que se repita esta situación.

Por nuestra parte, los socialistas revolucionarios debemos impulsar e intervenir en esas luchas y, a partir de ellas, ayudar a que los trabajadores y las masas hagan consciente la neesidad de “derrocar el antiguo régimen”.

Cada vez tienen un significado más actual las palabras iniciales de La Internacional:

“Arriba los pobres del mundo, de pie los esclavos sin pan”.

1 https://newspressservice.com/acumulacion-de-riesgos-amenazas-para-los-mercados-mundiales-de-

alimentos/

2 Ver el dossier “La crisis de los alimentos – El imperialismo y el hambre” en la revista Marxismo Vivo N o 18 (2008) en https://archivoleontrotsky.org/view?mfn=6669 y

https://archivoleontrotsky.org/view?mfn=7391

3 https://www.theguardian.com/environment/climate-consensus-97-per-cent/2018/aug/29/global-warming-is-intensifying-el-nino-weather

4 Manuscritos económicos y filosóficos de 1844

5 https://www.bbc.com/mundo/articles/cvglwrg1rnpo

6 https://tcf.org/content/commentary/testimony-measure-poverty-failing-americans/?gad_source=1&gad_campaignid=297996266&gbraid=0AAAAADl6Qq6EgRXgeydtabgzvHY0Epxgi&gclid=CjwKCAjw857RBhAgEiwAI-1yKMkDCGHpRKJHoAxCSPXISFc-J96sJDlx3WTnJaBm7rEJNLi93TFnjRoC2w8QAvD_BwE

7 https://www.bbc.com/mundo/articles/cre3541qvy3o

8 “How Hunger Could Topple Regimes”, Tony Karon, revista Time (11/4/2008)

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