Los caminos de la lucha de la juventud y de la clase obrera en Madagascar

Leo Gilly

Madagascar vivió en los últimos días un proceso revolucionario protagonizado por la juventud. Esta situación condujo al derrocamiento del presidente Andry Rajoelina, quien huyó del país en un avión francés. Pocos días después de su derrocamiento, el coronel Michael Randrianirina, del CAPSAT[1], aprovechando el sentimiento de la juventud por cambios profundos en el país, tomó el poder mediante un golpe militar como presidente del Consejo de la Presidencia para la Refundación de la República de Madagascar.

Madagascar es una gran isla ubicada en el océano Índico, al sureste de África, con una población de 31 millones de habitantes. Entre los siglos XVI y XIX, el país sufrió dos intentos de colonización. El primero fue por parte de Portugal, que fracasó y dejó el país dividido en pequeños reinos. El segundo fue por parte de Francia, que logró colonizar el país a finales del siglo XIX.

Madagascar tras la independencia

Madagascar declaró su independencia de Francia en 1960. Sin embargo, esto no significó una ruptura con el país colonizador; los primeros gobiernos posteriores a la independencia mantuvieron fuertes relaciones políticas y económicas con Francia. El francés es la segunda lengua del país, que conserva, hasta hoy, el estatus de semicolonia francesa. Francia sigue siendo uno de los principales países a los que Madagascar exporta materias primas y productos agrícolas, principalmente níquel (que representó 25 % de las exportaciones en 2023[1]), arroz y café.

Históricamente, la economía del país se ha centrado fuertemente en la agricultura y el ecoturismo. A lo largo de las últimas décadas ha habido un crecimiento significativo del sector de la minería, que en 2021 ya aportaba al PIB del país una cuantía similar al de la agricultura[2]. El ecoturismo y las actividades relacionadas (hotelería, comercio, gastronomía, agencias de viajes, etc.) representan una buena parte de los empleos privados en el país.

Hace años, la mayoría de la población de Madagascar vive en situación de extrema pobreza. En 2012, 67,3% de la población vivía con menos de 3 dólares por día; en 2021, esta situación empeoró, afectando a 69,2% del país[3], que registró una tasa de desempleo de 6,6% en 2022, y en el que 70% de los desempleados eran jóvenes de entre 15 y 30 años[4]. El país sufre graves problemas de infraestructura, con constantes apagones y falta de agua potable.

Desde su independencia, la característica política distintiva del país ha sido la enorme fragilidad de las instituciones del Estado burgués. En los últimos 60 años se han producido golpes de Estado, sucesivos gobiernos que no han traído mejoras para la población y han sido derrocados, situaciones de completa parálisis gubernamental, conflictos armados, etc. En medio de todos estos procesos, resulta notable que las Fuerzas Armadas hayan sido siempre la institución más fuerte del país, en contraste con la gran debilidad de los gobiernos y parlamentos.

En varias ocasiones, estas Fuerzas Armadas estuvieron al frente del gobierno. Especialmente en los últimos 20 años se ha destacado la unidad CAPSAT, con miembros que han ocupado importantes puestos de poder en el ejército[5]. Esta unidad tiene una fuerte influencia política en el país; su motín fue decisivo para el golpe de Estado de 2009, que en aquel entonces llevó al poder al ahora expresidente Rajoelina.

El ascenso de Rajoelina al poder

Rajoelina provenía de una familia rica y, antes de su ascenso al poder, era empresario en la industria del entretenimiento y las telecomunicaciones. Fue DJ y dueño de un canal de televisión y radio. En 2007, con un discurso sobre la importancia de rejuvenecer la política, fue elegido alcalde de Antananarivo, la capital del país. El presidente de Madagascar en aquel entonces era Marc Ravalomanana, quien había estado en ese cargo desde 2002.

Rajoelina era un fuerte crítico de Ravalomanana y aprovechó sus enfrentamientos con el presidente para capitalizar el creciente descontento con el gobierno, lo que derivó en fuertes protestas en el país en 2009.

Estas protestas fueron fuertemente reprimidas, dejando 130 muertos, y se prolongaron, con fuertes tensiones, durante meses hasta que en marzo de 2009 se produjo un motín de la unidad CAPSAT, que se rebeló contra el gobierno y provocó el derrocamiento de Ravalomanana, allanando el camino para que Rajoelina llegara al poder.

Desde entonces, Rajoelina y sus aliados se mantuvieron en el poder hasta su derrocamiento en 2025. Contaban con el apoyo de las Fuerzas Armadas y con la esperanza de una parte considerable de la población de que mejorarían sus difíciles condiciones de vida.

La situación llega a un punto insostenible

Tras 16 años de Rajoelina y sus aliados en el poder, la situación no mejoró. Sus promesas de rejuvenecimiento de la política, mejoría de las condiciones de vida y más libertades no se materializaron en la vida de las personas. Lo que sí se vio fue una creciente falta de agua potable y de electricidad para la población de Madagascar. Los registros muestran cortes de luz de hasta 12 horas diarias, enormes filas para obtener agua potable en medio de una fuerte represión policial contra la población como respuesta a la inestabilidad generada por esta situación[6]. Este escenario hizo que en setiembre de 2025 estallaran protestas en todo el país, especialmente en su capital, Antananarivo.

Las protestas, convocadas a través de las redes sociales, contaron con un amplio apoyo, con participación mayoritaria de jóvenes, y se dirigieron contra el gobierno de Rajoelina, exigiendo el acceso garantizado al agua potable y la electricidad. Se produjeron bloqueos de carreteras, ataques a las casas de aliados de Rajoelina y saqueos a bancos[7].

El Estado, en ese momento con sus instituciones unidas, respondió con una represión extremadamente dura: desde toques de queda hasta la muerte de 22 personas que participaban en las manifestaciones. Rajoelina intentó cerrar el régimen, disolviendo el gobierno y nombrando a un nuevo primer ministro[8].

Ninguna de estas medidas fue suficiente para convencer a la juventud y a los trabajadores del país, ni para contener el proceso revolucionario. El 11 de octubre de 2025, la unidad CAPSAT se unió a los manifestantes y se opuso al gobierno de Rajoelina, haciendo insostenible su situación, lo que pocos días después llevó a su huida del país en un avión francés[9].

El 14 de octubre, el parlamento votó a favor de la destitución (impeachment) de Rajoelina y, poco después, el coronel de la CAPSAT, Michael Randrianirina, anunció la toma del poder por las Fuerzas Armadas[10].

Randrianirina llega al poder con promesas de cambios profundos en Madagascar, en una ceremonia a la que asistieron políticos, militares, representantes internacionales de Estados Unidos, la Unión Europea, Francia y Rusia, y representantes de los movimientos de juventud de la Generación Z, que encabezaron las protestas[11].

¡Ninguna confianza en Randrianirina ni en las Fuerzas Armadas!

Es comprensible que los jóvenes y los trabajadores que participaron en las protestas vean con buenos ojos las promesas de Randrianirina de realizar «cambios profundos», reconstruir Madagascar y romper con el pasado. Sin embargo, a pesar del discurso, este gobierno no será un gobierno de los trabajadores y jóvenes. Randrianirina nombró al empresario Herintsalama Rajaonarivelo como primer ministro y conformó el gobierno con diversas figuras que formaron parte de gobiernos anteriores en la política malgache[12].

Los movimientos de la Generación Z decidieron no participar en el gobierno y hacen un pedido de «éxito» a los nuevos ministros, haciendo un llamado a la vigilancia y a la realización de un seminario nacional del movimiento[13]. El hecho de que no integren el gobierno es muy importante, al igual que mantener una postura vigilante, pero es necesario aprender con las experiencias pasadas y saber que no se debe tener ninguna confianza en el nuevo gobierno.

Estas organizaciones que convocaron las manifestaciones precisan avanzar para ampliar su base social a los trabajadores, en particular a los de los sectores minero y agrícola, centrales en la producción malgache. En especial el sector minero exporta materias primas de gran importancia para la producción tecnológica imperialista. Están en el corazón de la producción capitalista en el país y son estratégicos para la reorganización de la economía nacional en función de la juventud y de la clase trabajadora. De este modo, será posible construir una alternativa socialista y obrera de poder, la única, de hecho, capaz de impulsar un programa para enfrentar la condición de miseria de los trabajadores y de la juventud, la extrema desigualdad, y a la burguesía nacional y el imperialismo, sectores que se benefician de la miseria del pueblo malgache.

Para lograr cambios profundos en Madagascar, más que una nueva constitución o promesas, es necesario ir a la raíz de los problemas. Es necesario que esta alternativa construya un programa que parta de ubicar a Madagascar como una semicolonia, que rompa con el imperialismo que coloniza el país y que expropie a las empresas que explotan el níquel.

La revolución debe extenderse al continente africano

En los últimos años, varios países africanos colonizados por Francia han experimentado procesos similares que culminaron en golpes militares (Malí, Burkina Faso, Níger, Gabón y Guinea), además de otros países colonizados por otras naciones que también han pasado por importantes levantamientos.

La lucha por mejores condiciones de vida y contra el imperialismo es una lucha mundial de la clase trabajadora. En especial en el continente africano es necesario extender la revolución a todo el continente, con la clase trabajadora, la juventud y los oprimidos al frente.

Los jóvenes y la clase trabajadora de Madagascar deben extender su proceso de lucha a la juventud y a los trabajadores de los países de la región y del continente. Es necesario fortalecer y unificar las luchas contra el imperialismo en la región. En el transcurso de estas luchas, defendiendo un programa de enfrentamiento al imperialismo, será posible llegar a una verdadera transformación en la vida de la clase trabajadora y de la juventud del país y del continente.

Traducción: Natalia Estrada.


[1] https://tradingeconomics.com/madagascar/exports-by-category

[2] https://www.afdb.org/en/countries/southern-africa/madagascar/madagascar-economic-outlook

[3] https://www.worldbank.org/en/country/madagascar/overview#2

[4] https://www.afdb.org/en/countries/southern-africa/madagascar/madagascar-economic-outlook

[5] https://www.firstpost.com/explainers/madagascar-capsat-coup-michael-randrianirina-rajoelina-impeachment-13942230.html

[6] https://www.aljazeera.com/features/2025/10/15/we-dont-want-power-we-want-lights-madagascar-awaits-post-rajoelina-era

[7] https://www.aljazeera.com/news/2025/9/25/madagascar-imposes-curfew-after-violent-protests-against-water-power-cuts

[8] https://www.aljazeera.com/news/2025/10/6/madagascar-anti-government-protesters-take-to-the-streets-for-third-week

[9] https://www.aljazeera.com/news/2025/10/13/president-of-madagascar-flees-to-safe-location-amid-deadly-protests

[10] https://www.aljazeera.com/news/2025/10/14/madagascar-president-dissolves-parliament-after-fleeing-army-backed-protest

[11] https://www.aljazeera.com/news/2025/10/17/military-leader-randrianirina-sworn-in-as-madagascars-new-president

[12] https://www.theafricareport.com/396467/new-madagascar-president-randrianirina-recycles-some-of-the-old-guard-in-cabinet/

[13] https://www.instagram.com/gen_z_madagascar/


[1] Corps d’armée despersonals et desservices administratifs ettechnics, en castellano, Cuerpo de Personal y Servicios Administrativos y Técnicos del Ejército, una unidad de elite de las Fuerzas Armadas de Madagascar, con fuerte influencia política en el país.

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