Milei cada vez más nervioso y complicado

La aprobación de la Ley de inviolabilidad de la propiedad privada en el Senado dejó un regusto amargo para el gobierno de Milei. Más bien fue leído por la mayoría de los analistas y fuerzas políticas (incluido el propio gobierno en la intimidad) más como una semiderrota que como un triunfo. De hecho quedó postergada posiblemente hasta octubre la votación en Diputados. 

El proyecto votado habilita los desalojos exprés de fábricas recuperadas o territorios en disputa por pueblos originarios, pero también a inquilinos que se atrasen en el pago del alquiler y es claramente un ataque a sectores obreros y populares. Pero, para lograr el apoyo de los gobernadores peronistas, radicales y otras fuerzas provinciales aliadas del gobierno, debieron resignar partes sustanciales del proyecto original. Cayeron los artículos que modificaban la Ley de Tierras y la de Manejo del Fuego. Son los que eliminaban el tope de 15% para la venta de tierras a inversores extranjeros y el período 60 años para la reutilización con fines inmobiliarios de bosques incendiados y 30 años para zonas agrícolas. 

¿Qué los frenó?

¿Por qué senadores representantes de gobernadores y fuerzas políticas que se cansaron de votar leyes antiobreras y entreguistas como la Ley Bases, la Reforma Laboral o el RIGI esta vez se mostraron reticentes? La respuesta no está en la supuesta “muñeca” negociadora de Sergio Massa, como afirman sectores del peronismo, sino en la calle. Lo que comenzó como una batalla minoritaria de sectores ambientalistas, comunidades originarias y la izquierda ganó peso de masas a partir de la discusión por Malvinas y la bandera levantado por los jugadores argentinos en el partido contra Inglaterra. El sentimiento antiimperialista se expresó en las redes y lugares de trabajo y estudio, presionó desde abajo a los gobernadores y legisladores y obligó al gobierno a posponer la votación para el 6/8 y hacer modificaciones. 

Por otro lado esa misma semana Milei y su ministro “desregulador”, el “coloso” Sturzenegger, habían sufrido una dura derrota en la huelga de los prácticos de navegación. Sin siquiera tener un sindicato, organizaron una huelga contra el decreto desregulador que rebajaba fuertemente sus salarios. Después de intentar amedrentarlos con la Prefectura y cuando las patronales ya habían sufrido pérdidas de más de 300 millones de dólares, Milei tuvo que retirar el decreto.

El corolario de todo esto fue la movilización al Congreso el día de la votación que desbordó los cálculos del gobierno y de las propias organizaciones convocantes. Pese a la lluvia, la Plaza de Mayo se llenó con mucha gente por fuera de las organizaciones, que fue a expresar su bronca contra la entrega de tierra, recursos naturales y energéticos del país a los capitales imperialistas. En los días previos también se habían pronunciado por las redes contra el proyecto varios/as artistas populares, jugadores de la selección, streamers y periodistas.

La respuesta del gobierno fue la represión con la saña habitual y las detenciones para despejar la Plaza pero demoraron varias horas en lograrlo, con la novedad de que aparecieron positivos avances de organización en la autodefensa para la lucha. 

En realidad la votación y la marcha expresaron en forma concentrada lo que vienen mostrando las encuestas. La pérdida creciente de base social del gobierno y el aumento de la bronca de los sectores obreros y populares. Esto tiene su explicación a su vez en el deterioro del plan económico que se sostiene en forma cada vez más precaria.

Desgaste creciente

La aprobación al gobierno y su plan vienen cayendo sistemáticamente en todas las encuestas desde marzo mientras crece paralelamente el rechazo y su imagen negativa. Su base social se ha reducido a su núcleo duro de 35% aproximadamente con peso en los sectores de clase media acomodada y tradicionalmente antiperonistas. Ya le queda poco del apoyo de sectores obreros y populares que votaron a Milei porque iba a acabar con la “casta de políticos chorros” porque vieron que Milei, [su hermana] Karina, sus ministros y legisladores son más de lo mismo. Desde el caso [de la criptomoneda} $Libra, al escándalo de las propiedades de Manuel Adorni, pasando por las coimas y sobreprecios de la ANDIS (Agencia Nacional de Discapacidad) y un largo etcF. la corrupción más obscena quedó a la vista de todo el que quiera ver. Por si fuera poco ahora se sumó el escándalo cuasi mafioso de Fernando Cerimedo, (ex asesor de la campaña de Milei y uno de los dueños del pasquín digital ultraderechista “La derecha diario”), preso en Bolivia por intento de femicidio. La novedad de encuestas recientes es que también está perdiendo el apoyo de los jóvenes que eran su base más “militante” en las redes.1

De todos modos no es centralmente la corrupción lo que viene erosionando más fuertemente su base de sustentación, sino la crisis económica y social que provoca el brutal plan de ajuste y saqueo del país al servicio del FMI, el imperialismo y los capitales más concentrados. El servilismo más patético ante Trump, su embajador Lamelas y magnates como Elon Musk o Peter Thiel y los beneficios descarados para los grandes empresarios, conviven en Milei y su gabinete con el desprecio total hacia los sufrimientos del pueblo trabajador. 

Números que no dan

La caída de la producción industrial, el comercio y el consumo popular son los temas que dominan la agenda económica y preocupan al FMI, las patronales y los economistas. Ven que está en duda la “sostenibilidad del modelo económico” y la posibilidad de reelección de Milei. No es para menos, los datos son contundentes. En lo que va de su gobierno cerraron 30 mil empresas y se perdieron 411 mil puestos de trabajo registrado. 2Los salarios ya recortados fuertemente por la devaluación inicial del ministro Santiago Caputo siguen perdiendo poder adquisitivo por el alza constante de las tarifas de servicios y el transporte (muy por encima de la inflación mal medida por el INDEC ). La inflación por otra parte es relativamente baja en relación a otros períodos pero sigue siendo alta y va a superar el 30% este año. Con acuerdos salariales paritarias “planchados” y a la baja es un combo que sigue horadando el salario, obliga a la mayoría de la población trabajadora a tener dos o tres empleos y aun así a endeudarse también para hacer frente a los gastos habituales. Deudas que están generando además un crecimiento inédito de la morosidad por las tasas usurarias. (ver https://vozobrerasocialista.com.ar/endeudarse-para-comer-la-argentina-de-milei/)

El correlato de estos datos son las bajas cifras de inversión extranjera en el país3 pese al RIGI, el Super RIGI y la Reforma Laboral votados por el Congreso y que hacen más lejana y difusa la perspectiva de reactivación que vende el gobierno. 

La respuesta de Milei y Caputo a la situación es por un lado “fingir demencia”.  Se apoyan para eso en algunos datos buenos de la macro economía (crecimiento alto de petróleo y minería, récord de exportaciones, superávit fiscal, inflación y dólar relativamente controlados), datos sobre los que haciendo zoom es difícil sostener el relato. Por otro, apelaciones desesperadas del ministro a “sacar los dólares del colchón” y una modificación reciente a reglamentaciones bancarias para ampliar la posibilidad de los créditos en dólares. Al momento de escribir esta nota, Caputo sumó, en otro intento desesperado, una línea de créditos hipotecarios restringida usando fondos del ANSES (Administración Nacional de la Seguridad Social) argumentándola como una medida de” justicia social”, créase o no. 

Todo este panorama puede agravarse mucho más para el gobierno en noviembre si, como parece probable, Trump, su principal sostén, sufre una derrota en las elecciones [legislativas estadounidenses]. En ese caso, la posibilidad de un nuevo salvataje de Scott Bessent [secretario del Tesoro de EEUU] o el FMI, ante otra eventual corrida del dólar, se haría más que improbable.

En clave electoral

Golpeado por la situación Milei salió de su ostracismo de varios días en [la Quinta Presidencial] de Olivos nervioso e insultando sin parar a opositores y periodistas y reactivando la campaña por su reelección. En verdad, la perspectiva electoral domina la agenda de noticias y los distintos sectores patronales empiezan a mover sus fichas.

El gobierno sabe que no la tiene fácil y busca reflotar la alianza electoral con el PRO [de Mauricio Macri] para ganar en primera vuelta. Pero para eso necesita más de 10 puntos de diferencia. Sigue siendo la principal opción para los grupos capitalistas del sector energético, del capital financiero y también del complejo agroindustrial. Pero hay otros grupos poderosos, sobre todo del sector industrial, que empiezan a barajar otras variantes ante su desgaste e incapacidad para reactivar la economía. Eso complicaría bastante a Milei porque competirían por representar el mismo espacio de la derecha, el famoso “mileísmo sin Milei”. Por ahora no se lanzaron públicamente pero se menciona al banquero Jorge Horacio Brito, al [empresario de medios Daniel] Hadad y a la senadora Patricia Bullrich. También se anotaría [la vicepresidente] Victoria Villarruel con un perfil más “nacionalista de derecha”. 

Del lado de la principal oposición patronal las cosas no van mucho mejor. El peronismo se sigue mordiendo la cola sin resolver una crisis que trasciende la disputa por candidaturas y espacios de poder de los distintos sectores. Es una cuestión más profunda porque expresa la incapacidad de articular un proyecto de conciliación de clases, tal como fue históricamente, sin las condiciones favorables internacionales del alza inédita de los commodities de comienzos de este siglo.

Eso se expresó en carne viva con el fallido gobierno de Alberto Fernández, Cristina Kirchner y Sergio Massa y sus disputas internas interminables. Nada indica que sería mejor si lograran ponerse de acuerdo en una candidatura y ganar. Sólo el sector de Juan Grabois, de peso marginal, postula un programa de nacionalismo burgués algo más radical (con sus limitaciones y ambigüedades) mientras que los gobernadores peronistas están fuertemente permeados por los intereses del agronegocio y el extractivismo, por lo tanto del FMI y la embajada yanqui.

El problema es que esos intereses chocan frontalmente con las necesidades cada vez más acuciantes de su base obrera y popular (salario, jubilaciones, trabajo, salud, educación y un largo etc.) e incluso con el sentimiento antiimperialista. Sobre esas contradicciones navegan Cristina Kirchner, Axel Kicillof (gobernador de la provincia de Buenos Aires) y Sergio Massa (reaparecido tras su viaje de vacaciones en avión particular por 400 mil dólares), tejiendo alianzas y disputándose las principales candidaturas. Por ahora, ante la posibilidad de ganar como la opción “menos peor” ante el desgaste de Milei, sólo lograron hacer una reunión y ponerse de acuerdo en defender las PASO como opción para dirimir candidaturas, ante el intento del gobierno de eliminarlas o suspenderlas. Otro acuerdo reciente y vergonzoso fue votar casi todos, en el Senado, a los jueces federales propuestos por el gobierno, incluyendo a Pablo Yadarola (participante de un escandaloso viaje a Lago Escondido en el jet privado del magnate británico Joe Lewis). La corrupción e impunidad como “política de Estado”. 

La novedad de los últimos meses es el crecimiento en las encuestas de la candidatura de Myriam Bregman a la presidencia. Es un fenómeno progresivo que expresa la búsqueda de una alternativa electoral de independencia de clase por una franja de masas, aunque por ahora es más imagen positiva que intención de voto. Este mayor espacio electoral ha aumentado la tendencia creciente de estas fuerzas a sumarse a la “clave electoral” pero ha abierto contradictoriamente una fuerte crisis en el FITU, que incluso se presenta dividido en Bariloche. En una próxima nota, analizaremos la situación de la izquierda y sus debates.  

Construir otra salida

Pero mientras por arriba se especula y se tejen planes y alianzas en vistas al 2027, en los barrios, lugares de trabajo y estudio las preocupaciones y debates son otros. La situación es cada vez más agobiante para millones de trabajadores/as, y muchos/as activistas se preguntan con indignación cómo es posible que no estemos parando el país y saliendo por millones a las calles para derrotar a este gobierno antiobrero y entreguista y su plan. 

Aunque es verdad que la recesión pega duro en la industria, y el temor a los despidos es un arma en mano de las patronales para condicionar reclamos y luchas, la explicación no está en la base sino en los dirigentes. Si Milei ha podido avanzar con su plan ha sido fundamentalmente por la enorme traición de las conducciones burocráticas de la CGT, las CTA, la mayoría de los sindicatos y organizaciones piqueteras que, más allá de algunas marchas, paros y medidas testimoniales, se negaron a organizar un verdadero plan de lucha.

Mientras predican resignación hasta que suba un nuevo gobierno peronista, se aseguran en negociaciones por atrás con los funcionarios, mantener sus privilegios de aparato, las cuotas sindicales y sobre todo la caja de las obras sociales. Incluso dirigentes como Abel Furlán de la Unión Obrera Metalúrgica, uno de los referentes del FRESU (Frente de Sindicatos Unidos) que se presenta como el agrupamiento más “combativo”, no pasaron de hacer una marcha testimonial y algunos reclamos judiciales ante la intervención de su propio gremio. (Ver Intervención en la UOM. ¿Quién defiende a los metalúrgicos? y El FreSU y su programa: ¿una alternativa para el movimiento obrero?)

Pese a todo hay luchas en todo el país. La vanguardia vienen siendo los trabajadores estatales y los docentes sobre quienes ha recaído el ajuste más feroz sobre sus salarios y despidos desde que asumió Milei. Recientemente, se movilizaron los científicos del CONICET, hubo paro nacional de CTERA [docentes], de los profesores universitarios e innumerables paros y luchas en las provincias (Chubut, Santa Cruz, Entre Ríos, Catamarca, etc. ). El recorte afecta hasta a las policías provinciales que han protagonizado conflictos salariales y llegó incluso a las FFAA y fuerzas federales. También sigue la pelea de los jubilados y hay luchas obreras contra cierres como en FATE y la textil Will Der o contra despidos como en Mirgor (Río Grande). 

Pero, en este contexto, también es necesario que todos/as los que estamos preocupados por cómo encontrar los caminos para dar vuelta la situación, identifiquemos cuales son los principales obstáculos con los que nos encontramos, para poder intentar revertirlos. La fragmentación y división de las peleas atentan contra su posible triunfo, por eso es indispensable la solidaridad. La Marcha de la Bronca que se está preparando desde distintos sectores para el 19 de septiembre, va a ser una expresión del malestar y una instancia de confluencia importante, que es necesario impulsar. Además de movilizar, es necesario rebasar el control de los dirigentes burocráticos, organizarse en asambleas y plenarios con mandato de base e impulsar la coordinación por abajo y los piquetes para derrotar la represión. Es decir avanzar en la perspectiva de una nueva dirección del movimiento obrero, que se proponga organizar la huelga general y el plan de lucha que necesitamos para tirar abajo el plan de Milei, Trump y el FMI.

Ahora bien, para desarrollar esa perspectiva a fondo y que no quede en potencial es necesario que entren en juego los trabajadores de los sectores estratégicos de la economía.  Por los efectos de la dictadura burocrática y patronal que se vive en las fábricas, en combinación con el miedo a perder el trabajo, los sectores obreros están atrás en las peleas (salvo en conflictos específicos). Esto es una limitación para el conjunto de las luchas y la estrategia de tirar abajo el plan de conjunto. Ni que hablar para la perspectiva de una salida de fondo. Porque es en esos sectores donde se concentra la producción y distribución del valor, y, por lo tanto, el poder de la clase trabajadora. Que es el poder de afectar realmente las ganancias de las empresas y multinacionales a las que el gobierno representa. 

Por eso desde VOS creemos que es necesario construir una corriente obrera socialista en el conjunto de la clase y particularmente en los sectores fundamentales. Sólo así podremos salir del círculo vicioso en el que venimos desde hace décadas. Presos/as de la conciliación de clases y/o las ilusiones electorales y donde los trabajadores/as luchamos, ponemos el cuerpo y los muertos, pero nos son arrebatadas nuestras victorias, por no tener herramientas de independencia de clase y revolucionarias que puedan llevarlas hasta el final.    

NOTAS

  1. https://www.ambito.com/politica/javier-milei-pierde-el-voto-joven-que-dicen-las-encuestas-y-cuanto-puede-costarle-las-elecciones-2027-n6313815 ↩︎
  2. https://www.perfil.com/noticias/economia/en-la-era-milei-cerraron-30600-empresas-y-se-perdieron-411600-puestos-de-trabajo.phtml ↩︎
  3. https://www.pagina12.com.ar/2026/05/25/fenomeno-barrial-la-inversion-extranjera-esquiva-la-argentina-de-milei/ ↩︎

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