La juventud está a la vanguardia de la lucha contra Macron y su gobierno.

¡Huelga general para seguir luchando!


Carlos O. (desde Francia)

«Sé joven y lucha», dice una cartel que ejemplifica la radicalización y el heroísmo de la juventud francesa en las últimas semanas. Por un lado, actúan como punta de lanza contra el nuevo presupuesto de austeridad presentado por el gobierno de Emmanuel Macron; por otro, demuestran valentía al enfrentarse a una policía que, año tras año y lucha tras lucha, sigue aumentando los niveles de represión contra la clase trabajadora y sus hijos. Ahora, una vez más, la policía descarga toda su violencia sobre jóvenes menores de edad, provocando numerosos heridos, algunos de gravedad y con secuelas para toda la vida.

El movimiento comenzó en el liceo Saint-Exupéry de Créteil, en las afueras de París, durante una huelga de profesores a principios de la segunda quincena de septiembre; la protesta denunciaba la falta de docentes y personal en el centro, así como el estado de las instalaciones. Rápidamente, las reivindicaciones se extendieron a otros liceos de los suburbios parisinos y, posteriormente, a centros educativos de toda Francia. Entre los problemas figuran la escasez de profesores y personal, los bajos salarios que no aumentan al ritmo de la inflación creciente y un presupuesto gubernamental que apunta a mayores recortes en educación y salud. Esto contrasta con una mayor inversión en defensa: la construcción del segundo portaaviones nuclear francés que costará más de 10.000 millones de euros; es decir, más del 20 % de los recortes presupuestarios previstos por el gobierno: constituye la «joya de la corona» de Macron.

El pasado 6 de octubre, los sindicatos convocaron una huelga en la función pública en solidaridad con la lucha de los liceos y contra la represión policial de la que han sido víctimas: miles de detenidos (muchos de ellos menores) y numerosos heridos, algunos de extrema gravedad, habiendo perdido la vista o una mano. Esta represión recuerda a otras víctimas recientes de esta policía, como las más de 30 personas que perdieron la vista hace tres años durante la lucha contra la reforma de las pensiones a causa de un disparo de la nefasta escopeta LBD (el terrible Lanzador de Balas de «Defensa»), con la que la policía tiene órdenes de disparar a la cara. La extrema violencia y el elevado número de detenciones provocaron la entrada en escena del movimiento sindical y también de los estudiantes universitarios.

Huelga de la función pública con manifestaciones en toda Francia el 6 de octubre

Entre cánticos de «La Marsellesa» —el himno nacional francés— y «tout le monde déteste la police» (¡Todo el mundo odia a la policía!»), las grandes manifestaciones del 6 de octubre en toda Francia (100.000 personas en París), con la presencia de trabajadores de la función pública en huelga y de muchos estudiantes universitarios que cerraron sus facultades en solidaridad con el movimiento, como la conocida Sorbona o la École Normale Supérieure (ambas en el centro de París) demuestran un movimiento en crecimiento que está marcando la situación política del país y los debates que ya habían comenzado tras el regreso de las vacaciones (rentrée) en torno a las elecciones presidenciales de abril del próximo año.

«Sin edad para votar, pero con edad suficiente para ser gaseado [con gases lacrimógenos]», decía la pancarta de un joven estudiante que refleja la indignación de la juventud de los suburbios franceses, agotada por la recurrente violencia policial y consciente de las dificultades que atraviesan sus escuelas, así como de las que sufren sus padres y vecinos.

Es necesario dar continuidad a la lucha y exigir a los sindicatos que convoquen una nueva huelga, esta vez abarcando al sector privado, donde se encuentra la mayor parte de los trabajadores y trabajadoras franceses. ¡Hace falta una huelga general para continuar la lucha contra este presupuesto, por una mejor escuela, por mejores salarios, por el fin de la represión policial y por la prohibición de las armas de «defensa» policial contra los manifestantes!

¡Por el rechazo del presupuesto de austeridad!

¡Más y mejores escuelas y hospitales! ¡Aumento salarial por encima de la inflación!

¡Por la prohibición del uso de LBDs y gases lacrimógenos por parte de la policía! ¡Por un sindicalismo democrático en la policía con derecho a huelga!

(N.deE.: al cierre de este artículo, algunos policías parisinos se negaban a seguir reprimiendo y marcharon por calles de la ciudad).

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